.y es que, concluyendo, hay pocas cosas en este mundo que
puedan escapar de la máxima entropía.
Y eso es lo increíble de la vida. Escribir en la
contraportada. Un principio en el desorden que ordenamos a nuestro modo.
¿Qué sentido tendría un final que no fuese, en realidad, un
clarísimo principio? No podríamos dotar a la vida de su verdadero significado.
Porque si creemos tener una respuesta, un punto y final, entonces, es que
estamos muertos.
Ninguna buena
película; ningún buen libro, ni en las mejores historias deberíamos encontrar
un final que no fuese un verdadero principio. El principio de lo siguiente. Lo
que aún queda. Lo que no se ha escrito.
De hecho esos finales que son principios nos hacen recordar
que lo mejor está por llegar.
Del desorden ordenado de las buenas películas, por ejemplo. Los buenos libros y las mejores historias acaban por un principio.
hoy me gustaría hablar del desorden ordenadO
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